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14 agosto 2017

Toda la verdad sobre Delirium Festival: Lo que pudo ser y no fue


Cancelaciones, fallos en la seguridad, y mucho más. Esto fue lo que pasó en Delirium Fest


No es fácil escribir esto. Sabemos de buena mano que hay gente que disfruta más escribiendo sobre lo malo que sobre lo bueno, y hablamos de cualquier faceta de la vida. Pero para nosotros, no es fácil escribir sobre el rotundo fracaso de uno de los festivales en los que más esperanzas teníamos depositadas. Delirium Festival se presentaba como el mejor evento de música electrónica del norte de España, y cierra su primera (y seguramente última) edición como el peor festival de España.

Muchos han sido los rumores y teorías acerca de lo que estos días ha pasado en el festival cántabro. Desde Wololo Sound hemos preferido pasar de puntillas durante el fin de semana sobre lo acontecido para recopilar datos y daros nuestra versión de los hechos, ya que lo más importante es que nosotros SI estuvimos allí.

Vamos a comenzar hablando del antes. Para muchos, este festival ya "olía mal". La fecha, mala de por si al coincidir con otras dos grandes producciones del país, invitaba al asistente a tener ciertos recelos sobre si saldría adelante, cuestión que la organización solucionaba anunciando 'Más de 12.500 entradas vendidas'. Sin embargo, la gran cantidad de sorteos que veíamos por redes sociales nos hacían cuestionarnos estas cifras. Nosotros, aún así, decidimos darle la oportunidad.

Aunque la organización trató de hacernos ver que el festival era una realidad mediante vídeos con el montaje de los dos stages, este fue precisamente el primer chascarrillo que se generó en redes sociales: El jueves por la tarde, los escenarios presentaban un aspecto desolador, sin apenas equipos de sonido y con nulas visuales. Esto, no es lo habitual, y muchos asistentes ya se empezaban a cuestionar si ciertos artistas accederían a actuar ahí.

La fiesta del camping del Jueves fue un absoluto desastre. El control en los accesos fue nefasto, muchos invitados de los artistas tuvieron que esperar más de veinte minutos para poder acceder al camping, y varios de los asistentes aparcar en zonas muy alejadas del recinto. El stage (totalmente improvisado) tenía claras deficiencias de sonido, y no parecía haber control sobre la gente que se subía a él, habiendo ciertos momentos de caos en los que los artistas seguro que no se encontraron para nada cómodos.

El camping en general tenía muchas deficiencias que os contaremos más adelante, pero en este momento es necesario comentar el gran motivo para muchos del descontento con Delirium: La cancelación de tres de sus Headliners. El viernes, a eso de las 16:00, saltaba el rumor, y a las 18:00 la confirmación de que Steve Angello, DJ Snake y Richie Hawtin no actuarían en el festival. 

El público indignado pedía explicaciones por redes sociales, dudas y preguntas razonables a las que la organización se negó a contestar. Más de 200 comentarios en Instagram sin respuesta que acarreaban con los primeros gritos de 'Fuera, Fuera' desde el camping. Por si esto fuera poco, cierto individuo que hablaba en nombre de Delirium Fest se dedicaba en Facebook a postear perlas como 'No pidáis respuestas tan rápido que no somos Flash', o 'Volved en 2018 que no os arrepentiréis'. Además, fueron varios los usuarios bloqueados y los comentarios borrados, algo que tampoco encaja demasiado en lo que un festival de cara al público debería ser. Despropósito total.



Las causas reales de estas cancelaciones me temo que serán por siempre una incógnita, al menos de puertas para fuera. La organización nos remitía a unos permisos denegados de tema pirotécnico (solicitados tan sólo dos días antes), sin los cuales estos artistas se negaban a actuar. Sin embargo DJ Snake hacía saltar la liebre con un claro mensaje 'Lies...' en Instagram. Según esta fuente, Delirium no habría pagado a los artistas (o a parte de ellos), lo cuál es por supuesto algo intolerable. Otras fuentes consultadas nos hablan incluso de problemas con el rider técnico, cosa que es aún más extraña en un evento de estas características. Lo que tenemos claro es que Steve Angello no necesitó pirotecnia en A Summer Story y Hawtin tampoco iba a echar mano de ella. Al parecer, los tres artistas pertenecen a la misma agencia y sería esta la que decidió la no asistencia al evento por, presuntamente, el impago por parte del festival.

Sin embargo en este artículo preferimos no quedarnos en la superficie de las tres cancelaciones e ir más allá. Vamos a tratar de resumiros todas las carencias del festival en diferentes puntos:

  • Accesos al recinto. Quien haya estado alguna vez en las playas del norte de España sabrá que los accesos no suelen ser sencillos. La organización pasó este punto por alto y la nula señalización y la poca profesionalidad de los trabajadores hicieron que se formaran colas de varios kilómetros en el acceso al festival en hora punta, colas que por ejemplo hicieron que Michael Calfan llegara 50 minutos tarde a su set (cubiertos por The Invaders en gran medida).

  • Parking. A 16 horas del inicio de la acampada, la organización anuncia el coste de 10€ por coche para un parking "24 horas vigilado". Esto último, totalmente engañoso. Para pagar estos diez euros, había una persona que te cobraba en mano a tres kilometros del parking, te ponía una pegatina, y te indicaba que "todo recto". De esta manera te hacían imposible aparcar medianamente cerca del recinto sin haber pagado. Otras fuentes nos comunica que cuando el recinto del parking se llenó, los miembros de seguridad te instaban amablemente a aparcar en el pueblo y subir andando (3 Km), que "hacía buena noche".

  • Seguridad en el recinto. Muy cuestionable. En primer lugar, para acceder al camping teníamos que pasar un punto de seguridad, pero en el que solo uno de cada cuatro trabajadores era Vigilante de Seguridad profesional. Estos trabajadores, con la mejor de sus intenciones, revisaban las maletas y bultos de los asistentes en busca de alcohol (prohibido en el camping), pero en ningún momento se efectuaban cacheos más allá y buscando otro tipo de sustancias. Tampoco era raro verles fumando cigarros o bebiendo cervezas mientras revisaban tus pertenencias, algo cuando menos poco profesional. A la hora de acceder al recinto de conciertos, había dos vías. Desde el exterior, donde si se realizaban cacheos, o desde el interior del camping, donde tan sólo había un miembro de seguridad que ni miraba la pulsera, ya que se suponía que si tenías acceso al camping, lo tenías al festival. Ningún tipo de cacheo ni control por esta vía.

  • Higiene en el camping. Complicado. Las duchas estuvieron sin agua la mayor parte (o incluso la totalidad) del fin de semana. Un fallo tan grave como inusual que en nuestra opinión debería acarrear la devolución total del precio del camping a los asistentes. En cuanto a los WC, tan sólo ocho para todo el camping, un número que considero escaso.

  • Recinto de conciertos. Peligro. No se segó la hierba (prefirieron aplastarla con un camión para ahorrar costes), y esto originó socavones de varios centímetros en el suelo sobre el que tenían que saltar miles de asistentes. El recinto, que contenía también una pequeña colina y nula iluminación a mayores de la de los stages, era una verdadera trampa para los tobillos de los usuarios. Los escenarios estaban separados por unos 150 metros, que no eran suficientes para que en muchas partes del reciento el sonido se acoplara, problema que ya hemos visto en otros festivales recientemente. Las estructuras de los mismos, tampoco eran ninguna maravilla y sin duda no se parecían en nada a los bocetos que la organización había dispuesto en redes sociales semanas atrás. También hubo problemas con la luz, y por ejemplo durante el set de Dubfire se apagó la música en dos ocasiones.

  • Cambios en los horarios. Debido a las cancelaciones de los tres artistas, y la pérdida del vuelo de Enrico Sangiuliano, la organización cambió hasta en cinco ocasiones los horarios. CYA, que iban a pinchar a primera hora, lo hicieron a las 4:00, DJ Nano que iba a cerrar el sábado pasó a abrirlo, etc... De hecho, en el momento del retraso de Calfan, la organización decide borrar de su Instagram los nuevos y "chapuceros" horarios que se habían marcado esa misma tarde de viernes.

El remate final de este caos de fin de semana se produjo en la mañana del domingo, cuando pocos minutos después de finalizar el festival, muchos asistentes decidieron (erróneamente) tomarse la justicia por su mano y saquear las barras del festival y del camping. La organización, antes esto, tomo medidas un tanto drásticas que nos dejaron vídeos como este, en el que vemos a un Hummer del festival tratando de parar "por las malas" a los ladrones. Quede claro, no justificamos la actitud de los presentes, pero tampoco defendemos las formas tomadas por la organización para atacarlas.

En definitiva podemos decir que estamos ante un festival en el que nos costará mucho encontrar a un usuario totalmente satisfecho, ya que prácticamente se falló en todas las facetas. Nosotros en este artículo hemos tratado tan solo de recopilar todo lo que no funcionó correctamente y que pudimos ver con nuestros propios ojos. Mientras tanto, quedamos a la espera de algún tipo de explicación por parte del festival, que dudamos que llegue. Hay ya varios grupos y colectivos creados para intentar obtener la devolución de las entradas, cosa que también vemos lamentablemente muy difícil, pero que nos dejan con la sensación de que tendremos Delirium Festival para rato.

¿Creéis, como nosotros, que el dinero, sin una buena organización detrás, no sirve para nada?



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1 comentarios:

  1. Lo unico que falta por decir es que antes de que los asistentes saqueasen las barras fueron los propios camareros quienes comenzaron a regalar todo lo que tenian ya que uno de mis compañeros fue a por un desayuno y al decirle que no quedaban decidio ir a por una botella de agua y el chico que estaba dentro de la barra le dio un pack de unas 20 botellas y dijo: toma porque total no creo que cobremos...

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Item Reviewed: Toda la verdad sobre Delirium Festival: Lo que pudo ser y no fue Description: Delirum Fest Rating: 5 Reviewed By: Adrián Oller